domingo, 4 de septiembre de 2011

2ª parte. Cuando el río vuelva a su cauce

Todos navegábamos en la abundancia y nadie se imaginaba un final como el que tenemos. Todos corríamos a por nuestra parte de pastel, y cuanto más grande mejor.

El gobierno, principal culpable de toda la situación, no impuso ni creó las reglas necesarias para controlar y coordinar todo este éxtasis de crecimiento, los bancos, libres de control y normas, daban crédito a todo aquel que respiraba, nos daban balones de oxígeno con fecha de caducidad, las empresas aprovechaban el tirón y cualquier crecimiento era poco, y el pueblo enloquecía de alegría danzando al son de la economía

viernes, 2 de septiembre de 2011

2ª parte. Cuando el río vuelva a su cauce

Todos navegábamos en la abundancia y nadie se imaginaba un final como el que tenemos. Todos corríamos a por nuestra parte de pastel, y cuanto más grande mejor.
El gobierno, principal culpable de toda la situación, no impuso ni creó las reglas necesarias para controlar y coordinar todo este éxtasis de crecimiento, los bancos, libres de control y normas, daban crédito a todo aquel que respiraba, nos daban balones de oxígeno con fecha de caducidad, las empresas aprovechaban el tirón y cualquier crecimiento era poco, y el pueblo enloquecía de alegría danzando al son de la economía.

1ª parte. Cuando el río vuelva a su cauce

Quizás ya no recordamos cuando empezó todo, ya que empezó a llover “maná” poco a poco para todos y durante mucho tiempo. Más tarde y sin darnos cuenta empezó la tormenta perfecta….
Los camioneros se hacían transportistas y montaban una flota de camiones, los paletas se hacían constructores y el único símbolo que los identificaba era el casco de paleta en la bandeja trasera de un Porche Cayenne. Los directores comerciales montaban su propia empresa, hartos de trabajar para la empresa que era contratado, y los altos directivos se hacían consultores del área en que eran especialistas, y como traca final, cualquier ciudadano especulaba comprando pisos sobre plano, para luego venderlo por una suculenta cantidad de dinero. Nunca antes fue tan fácil ni tan rápido hacer dinero.

2" parte. Cuando el río vuelva a su cauce


Todos navegábamos en la abundancia y nadie se imaginaba un final como el que tenemos. Todos corríamos a por nuestra parte de pastel, y cuanto más grande mejor.
El gobierno, principal culpable de toda la situación, no impuso ni creó las reglas necesarias para controlar y coordinar todo este éxtasis de crecimiento, los bancos, libres de control y normas, daban crédito a todo aquel que respiraba, nos daban balones de oxígeno con fecha de caducidad, las empresas aprovechaban el tirón y cualquier crecimiento era poco, y el pueblo enloquecía de alegría danzando al son de la economía.