viernes, 10 de julio de 2009

LA LOGÍSTICA FAMILIAR

LA LOGÍSTICA FAMILIAR
¿Cómo se solucionará el equilibrio hijos/trabajo?

Para los más pequeños es una incertidumbre, para los padres una realidad y para unos terceros, más trabajo. Me estoy refiriendo a lo que ocurre cuando terminan las clases tras un curso escolar que, no por sabido es menos complicado. A los padres les toca decidir lo que puede resultar mejor para ellos y, por supuesto, para sus hijos. Surgen muchas dudas, como: si recurrir a un casal a un elevado precio por semana; si dejarlos al cuidado de los abuelos maternos o paternos o contratar a una canguro recomendada por algún vecino.

Los colegios suelen comenzar y finalizar el curso escolar en jueves o martes sin tener en cuenta la repercusión que pueda afectar esa decisión en la marcha familiar ya que rompen la semana completa. Los horarios escolares son muy similares al de las empresas y las vacaciones innecesariamente largas. El problema se suele mitigar matriculando al niño a un sinfín de actividades extra-escolares, asumiendo, obviamente, el correspondiente coste que, no está al alcance de todos los bolsillos, sobre todo en los actuales momentos.

Las jornadas laborales maratonianas, la asistencia a cursos y actividades formativas, los viajes de trabajo, los desplazamientos constantes, las reuniones. Ese escenario es un serio obstáculo para el tan cacareado concilio entre la vida laboral y la familiar. Solo unas pocas multinacionales pueden darse el lujo de disponer de guarderías, comedor, centro médico, gimnasio y otros servicios para sus empleados que les sirve de ayuda y relajo. En cambio, las pymes no pueden ofrecer esos lujos a sus trabajadores. Lo habitual es que tras una larga jornada, regresar tarde al casa, para dedicar un par de horas con la familia y cumplir con las obligaciones de educadores de los hijos.

Como es patente, los que tienen mas suerte son los que pueden confiar sus hijos a los abuelos, que éstos gocen de salud para hacerlo y que estén dispuestos a responsabilizarse de ellos, incondicional y desinteresadamente durante el curso escolar, el remate final consiste en que los tengan que cuidar durante tres meses, con excepción del período vacacional de la familia.

Como nos arreglaríamos sin la ayuda de los abuelos y abuelas? ¿Qué pueden hacer quienes carecen o viven lejos de ellos? Obviamente, los abuelos juegan un papel importantísimo en la logística familiar de nuestros días. Sin embargo ninguna Administración valora esa labor, en el convencimiento de que ya perciben una jubilación, o una pensión de invalidez o viudedad, cuando en realidad están haciendo una función de canguro que no les corresponde.

¿Cuál es el papel del Gobierno ante ese serio problema? Limitarse a pagar cien euros al mes, a la mujer trabajadora. Sin embargo, a la súper-mujer ama de casa que es la que realmente sufre más directamente esa actual perversión social no se le reconoce ningún derecho. Supongo que deben partir de la creencia de que “eso” no es trabajar y, por consiguiente, no tiene porque retribuirse. Quizás sea más urgente cambiar los coches oficiales o ampliar las plantillas de asesores para los políticos. Solo hablan de la importancia de esas sufridas mujeres durante las promesas electorales, para quedar finalmente como un papel mojado tras las mismas, a la espera de prometer de nuevo en las próximas elecciones.

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